RECTOR GENERAL



Dr. Gustavo Adolfo Chapela Castañares
(1 de diciembre de 1989 - 30 de noviembre de 1993)

Discurso pronunciado en su toma de posesión.

Honorables miembros de la Junta Directiva de la Universidad Autónoma Metropolitana.
Dr. Oscar González Cuevas.
Señor Presidente del Patronato Universitario
Rectores de Unidad.
distinguidos invitados.
compañeros universitarios:

En este acto de trascendental importancia para la Universidad Autónoma Metropolitana, quiero en primer término hacer patente el reconocimiento de la comunidad y el mío propio a la valiosa labor desempeñada por el Doctor González Cuevas en beneficio de nuestra Institución. Le correspondió dirigir esta casa de estudios en tiempos de crisis, en condiciones difíciles, pero supo hacerlo con serenidad y decisión, manteniendo y consolidando su desarrollo.

Gracias a su cuidadosa gestión estamos hoy en condiciones de avanzar por nuevos caminos y renovar propósitos para seguir cumpliendo con la función social de preparar a las generaciones que habrán de construir el futuro.

Ahora me corresponde el honor de relevarlo y la responsabilidad de desempeñar mis funciones con el alto sentido de compromiso y lealtad que tradicionalmente han caracterizado a los distinguidos universitarios que me antecedieron en la Rectoría General de nuestra Institución.

La Universidad Autónoma Metropolitana de hoy es producto del esfuerzo y la educación de cientos de personas comprometidas con un proyecto académico, a ellos debemos rendir tributo y por ellos debemos continuar la obra, comprometer la acción y multiplicar los avances.

Durante las últimas semanas hemos estado inmersos en un proceso de renovación institucional que es ejemplar para las instituciones de educación superior de nuestro país. Una vez más se ha constatado la gran importancia de la Junta Directiva en el ejercicio de la Autonomía Universitaria.

Ha habido espacio para el diálogo, la confrontación de ideas y el debate civilizado en torno a distintos proyectos de Universidad, la comunidad universitaria ha podido expresar amplia y profusamente sus oponiones sobre el futuro de la UAM y los órganos de gobierno han sabido conducir el proceso dentro de causes transparentes, respetuosos y dignos.

Hoy, concluído el proceso de designación, hago un reconocimiento en nombre de la Instituición a la calidad y nivel de cada uno de los candidatos. Para todos ellos fue evidente que el momento que vivimos exige voluntad de cambio y que las transformaciones que requiere la Universidad sólo pueden realizarse con serenidad y respeto a la diversidad de enfoques y pluralidad de posiciones existentes en esta comunidad universitaria.

Desde mi punto de vista, la designación del Rector General fue un acto de afirmación de la Autonomía que fortalece a la Universidad. Sin embargo, es necesario reconocer que la forma como está estructurado el proceso de designación del Rector General aún puede perfeccionarse. En este sentido, es importante que se de una mayor cercanía de la Junta Directiva con la comunidad y es necesario formalizar aún más las distintas etapas de un mecanismo tan relevante. Yo invito a que avancemos en el perfeccionamiento de este proceso de designación.

Es para mí importante expresar los compromisos que guiaron mi postulación para el puesto que hoy asumo. Estoy convencido de que es el momento de defender la idea de Universidad Pública Autónoma dirigida a la libre creación y difusión del conocimiento y afirmar su valor para el desarrollo de México. Es imperativo que sus contribuciones a la sociedad sean justamente reconocidas. Es mi convicción, que nuestro modelo de Universidad es viable y representa una alternativa para el desarrollo de la educación superior en nuestro país. Es a partir del impulso a la investigación como podemos dar un nuevo ímpetu a las actividades de la Universidad. Por ello estoy comprometido con el proyecto de fortalecer y ampliar la estructura académica de la Universidad Autónoma Metropolitana.

Las instituciones sólo tienen sentido en cuanto sirven a las personas. En la Universidad Autónoma Metropolitana, la comunidad es el actor fundamental que debe guiar nuestros esfuerzos. En cada miembro de la comunidad tenemos un gran potencial que se debe utilizar en el desarrollo de nuestra Institución.

Los profesores deben contribuir, con su experiencia y capacidad en la formulación de alternativas de desarrollo para la Universidad. He recibido ya algunas propuestas para apoyar los procesos de cambio institucional que son urgentes. Los invito a multiplicar estas iniciativas para enriquecer el debate sobre las perspectivas futuras de nuestra casa de estudios. Se debe reforzar la labor que se está desarrollando; especialmente se buscará por todas las vías el mejoramiento de las condiciones de trabajo del personal académico, pues consideramos que ésta es una condición básica para el desarrollo sano de las actividades de la Institución.

Los trabajadores de la Universidad, tienen el reto del cambio, es necesario que colaboren en transformar las estructuras en que se ha dado el desenvolvimiento de la Institución. De sus iniciativas y capacidad de diálogo dependerán las condiciones en que la Universidad Autónoma Metropolitana enfrente sus problemas inmediatos.

El sindicado ha sido actor permanente en la vida de la Universidad. En un marco de respeto, y en el ámbito del diálogo institucional, podremos colaborar para resolver los serios problemas que, en muchas esferas de su interés, la Institución tiene que enfrentar. Tengo la convicción de que el sindicato será un agente activo de renovación y no un lastre que bloqueé las iniciativas de la comunidad.

Los alumnos representan el más serio compromiso de la Institución con la sociedad. Constituyen un elemento primordial de la comunidad universitaria. Debemos encontrar alternativas para reforzar la calidad de la vida estudiantil, en un entorno de crisis que favorece la desigualdad y los desequilibrios, es nuestra obligación encontrar mecanismos que protejan a los mejores estudiantes y redistribuyan los costos de la educación.

Los órganos colegiados académicos son una característica importante de nuestra Institución, reforzar y ampliar la vida colegiada fortalecerá a la UAM. Los consejos no sólo son instancias de decisión académica sino que representan espacios vitales de discusión política donde las tensiones normales de los distintos sectores de la comunidad se canalizan y, en un buen número de ocasiones, se resuelven. Los órganos colegiados constituyen una fuerza institucional de gran valor; debemos reforzarlos, ampliar su capacidad de gestión y mejorar las condiciones en que desempeñan sus actividades.

Fue mi decisión que este acto se llevara a cabo en la Unidad Xochimilco, porque considero que la Universidad está en las Unidades y a ellas debe impulsar la revitalización de la Universidad Autónoma Metropolitana. Las experiencias particulares de cada división, departamento y área enriquecerán la discusión sobre la forma de avanzar en el fortalecimiento de la vida académica.

Si la Universidad está en las Unidades, su riqueza fundamental se encuentra en las áreas, ahí es donde se desarrollan las actividades de investigación. Por ello son el entorno natural para la generación y crítica del conocimiento que alimenta las actividades de docencia y difusión de la cultura. Se debe hacer un esfuerzo por fortalecerlas como el lugar estratégico desde donde se promueva la vida académica de la Universidad.

La función del Rector es orientar y facilitar el cumplimiento de las funciones fundamentales de la Universidad. Esta responsabilidad es activa y permanente. Por ello la gestión que hoy se inicia tiene como propósito guiar el cambio institucional para eliminar las trabas que obstaculizan el sano desarrollo de las actividades de la Universidad Autónoma Metropolitana. Este propósito tiene contenidos claros y definidos. Las modalidades con que se cumplan estos objetivos dependerán de las decisiones de los cuerpos colegiados y de las particularidades de cada Unidad y división. La Rectoría General es portadora de una propuesta de cambio y desarrollo institucional, las formas y los contenidos de éstos, serán resultado del debate y la participación de la comunidad universitaria.

Para auxiliar al Rector General existe la figura del Secretario General. Ahora más que nunca deberá ser un instrumento del cambio institucional. Para desempeñar este cometido, en este momento designo Secretario General de la Universidad Autónoma Metropolitana al Dr. Enrique Fernández Fassnacht quien estoy seguro desempeñará sus funciones con eficacia y lealtad.

En lo inmediato, y en el ámbito de su competencia, la Rectoría General se propone avanzar en cinco renglones fundamentales: primero, reforzar la estructura académica; segundo, desconcentrar las actividades académicas; tercero, impulsar la profesionalización y retención del personal académico; cuarto, mejorar e incrementar las relaciones de la Universidad con su entorno social y político; quinto, iniciar la desconcentración administrativa.

Dentro del propósito de reforzar la estructura académica, se impulsarán iniciativas que favorezcan las actividades de las áreas de investigación y del posgrado, pues consideramos que son los espacios estratégicos desde donde se puede generar un efecto que se multiplique en todos los ámbitos de la vida académica.

En relación a las actividades académicas se incrementará la desconcentración de funciones y recursos en materia de difusión y preservación de la cultura, lígandola especialmente a las tareas que se llevan a cabo en las divisiones. Se impulsará también la desconcentración en materia docente con el objeto de agilizar los mecanismos de aprobación y modificación de los planes y programas de estudio.

Para promover la profesionalización y retención del personal académico, se ampliarán y diversificarán los estímulos y programas de becas con el fin de incrementar la permanencia de los profesores en la Universidad.

Nos proponemos reforzar los estímulos académicos ligados a las actividades de investigación y docencia. También se promoverá el mejoramiento del ambiente de trabajo, como espacio básico del desarrollo profesional. Por otro lado, se buscará establecer mecanismos para que se otorguen reconocimientos académicos y sociales a las actividades más sobresalientes.

La Universidad es una institución de la sociedad, es a ella a la que debe servir, con ella tiene su mayor compromiso. Es fundamental promover una relación más fructífera con la comunidad, especialmente en su esfera inmediatamente de acción. Son muchos los beneficios mutuos que tal relación puede significar. La Universidad en esta época de crisis requiere transformar sus objetivos. No podemos aceptar que la Institución se vea asfixiada por la falta de recursos presupuestales; necesitamos diseñar y emprender una estrategia que le dé posibilidades de desarrollo a la comunidad universitaria. En estos momentos de crisis es urgente que la comunidad organice sus acuerdos fundamentales en consonancia con las estrategias a seguir en el futuro inmediato. Es apremiante la formulación de los consensos que le permitirán a la Universidad reordenar su vida interna y relacionarse más sanamente con la sociedad y el Estado. Es en torno a estos consensos y a tales acuerdos como podremos establecer un poderoso liderazgo universitario.

En lo que se refiere a la desconcentración de la administración, en lo inmediato, se transferirán a las rectorías de Unidad responsabilidades sustantivas en materia de convenios y contratos. De igual forma serán desconcentradas aquellas funciones de compras y administración de prestaciones laborales que las Unidades puedan realizar con mayor eficiencia.

Existen otras áreas de inmediata desconcentración que serán anunciadas conforme se avance en los estudios administrativos correspondientes. La desconcentración habrá de adecuarse a las particularidades de cada Unidad y promover el desarrollo de economías de escala.

En el mediano plazo, nos proponemos actuar en tres esferas fundamentales: Se deben de estudiar a fondo los ajustes que son necesarios en nuestra estructura académica, en particular debemos analizar el concepto de área y formalizar la idea de programa interdisciplinario que propone nuestra legislación.

Es necesario abrir la reflexión sobre el crecimiento futuro de la Institución, estudiar la posibilidad de nuevas Unidades y aún de nuevas divisiones. Esta reflexión deberá ser objeto del más concienzudo análisis; sin embargo es el momento en que la Institución puede plantearse nuevos objetivos de desarrollo.

Nuestro objetivo es desconcentrar globalmente la administración que hoy se encuentra centralizada en Rectoría General. La Rectoría General debemos pensarla como un área de organización y no únicamente de administración, un espacio para la generación de iniciativas. Al Rector General le corresponde guiar y orientar el desarrollo de la Universidad y no sólo administrarlo.

Compañeros universitarios:

La vida de la Universidad no se reduce a una enumeración de propósitos; es un universo complejo que requiere para su desenvolvimiento de la participación de todos. Las tareas que podamos realizar en el futuro, no serán obra de una sola voluntad ni producto de profetas o iluminados. Es fundamental que la comunidad se comprometa en la solución de los problemas de la Universidad.

Yo los invito a que caminemos juntos esta nueva etapa en la vida de nuestra casa de estudios.

Es en la esfera de nuestro trabajo cotidiano, donde construiremos el futuro de la Institución.

Se requiere el esfuerzo y el compromiso de toda la comunidad para lograr los objetivos de la Universidad.

Juntos vamos a construir una Universidad mejor, vamos a cumplir nuestro compromiso con la sociedad y a contribuir en la formación de un país más generoso para los mexicanos.

Muchas gracias.